Centro cultural. OXÍMORON
Centro cultural. OXÍMORON

NOMBRE DE PROYECTO:            Centro cultural. OXÍMORON

SITUACIÓN:                                    Marchamalo (Guadalajara)

ARQUITECTOS:                             Javier del Castillo Calvo

Pablo Andrés Noreña Quintero

«Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada.»
Cicerón

El problema de una biblioteca no es el espacio. No se trata de que una persona llegue al vestíbulo y se quede extasiado con el lugar. Se trata de la fácil e inmediata identificación, casi intuitiva, de adonde debe dirigirse para encontrar la información que busca, y se trata de encontrar las condiciones idóneas para consultarla.

Una biblioteca debe ser un lugar al que apetezca ir y en el que apetezca estar

El proyecto consiste en la obtención de la mínima forma esencial comprensiva capaz de resolver de la manera más directa y sencilla las solicitudes de todo tipo, contenidas tanto en el programa y en el orden funcional, como en el lugar, contexto, circulaciones y mínima forma. Contenidas también en los flujos de usos, normativa y aprovechamiento urbanístico, además de en las vistas y el encaje en el marco próximo y en las orientaciones e iluminación natural. Incluso los problemas constructivos, todo ello al mismo tiempo.

El planteamiento aborda la destilación de todos esos reclamos en una operación única, que los cristaliza y los englobe, mediante dos principios fundamentales, el concepto de biblioteca como espacio principal y el aprovechamiento del emplazamiento para proporcionar un referente cultural al municipio.

El edificio cultural contiene tres equipamientos principales, biblioteca, sala de estudio y auditorio.

El espacio principal de biblioteca se entiende como una pieza abstracta que se modela para dejarla en suspensión sobre el terreno. Se descarta la idea de un estudiante o usuario de la biblioteca alejado de lo cotidiano y la realidad. La visión de los libros, de los lectores leyendo y de los estudiantes estudiando, es algo que hay que destacar. El lector está inmerso en la vida del pueblo, dominando la perspectiva de los espacios que lo rodean.

Para ello se propone un prototipo espacial de la tipología biblioteca, basado en la unión libro estructura y obtenido de la relación entre el depósito estantería y la luz libre de las salas de lectura y los espacios flexibles, en función de la iluminación por fachada, y sus matizaciones o controles. Debe entenderse como la formulación de un sistema espacio estructura, sin intervención de cuestiones periféricas o añadidos de la forma. La forma emergente de todo ello es la comprensiva del sistema espacio estructura recurrente al tema de la biblioteca.

Este espacio se materializa en la planta primera con una altura libre de 4 metros, en la esquina de fachada a la calle Madrid con la zona verde al sur y recorre el edificio en casi toda la longitud de estas fachadas, está dedicado a los espacios principales de fondo general y de lectura. Este espacio principal se diseña adaptándose al solar, potenciando la esquina de la parcela, es un espacio de planta libre, con unas luces de 7 metros e iluminación ambos lados de la sala.

Tres razones justifican su ubicación: la primera es la ubicación del espacio principal en la parte más noble de la parcela identificando al edificio como referente del pueblo, las vistas y la proximidad de las edificaciones vecinas que, en el caso de la fachada sur, da a un parque, en segundo lugar, la lumínica, la iluminación directa que ofrece una fachada oeste y sur no es la mas recomendable para actividades de lectura para ello se protege la iluminación directa con un sistema de protección solar y a su vez se abre a un patio interior orientado a norte y este y; en tercer lugar acústica, estas salas se abren al parque y al patio interior en vez de al tráfico de la calle Guadalajara;.

La fachada oeste y sur de este espacio se caracterizan con un filtro que es reflejo fiel de la actividad que en el se produce y de los usos que contiene. Una malla de densidad variable la protege, modificando su densidad atendiendo a criterios no solo climáticos sino de conservación de los libros y necesidades lumínicas de cada zona. La fachada interior norte y este se abren a la luz más propicia para esta actividad.

El edificio cultural se levanta en un magnífico solar que podríamos considerar como un borde urbano interior; en la esquina de dos calles concurridas, una de ellas la principal via del pueblo. Es el emplazamiento el que toma las decisiones maestras sobre la geometría del edificio y como se abre y relaciona con el exterior. Es un edificio funcional, transparente para que la actividad de la biblioteca sea vista desde la calle y los lectores participen del pueblo, con una paleta de materiales corta y que además reflejen de una manera directa como está construido, las instalaciones vistas en todo su recorrido y retomando la visión romántica de la biblioteca a través de una gran sala de lectura que se abre al paisaje.